Viajamos en el tiempo acompañados de nuestros afectos?
Domingo, 07-22-2007, 6:41:38 pm

Brian Weiss (psiquiatra norteamericano, autor de “Muchos cuerpos una misma alma”, “Lazos de amor”, “Muchas vidas, muchos maestros”, entre otros) afirma que todos somos inmortales en varios planos, o por varios aspectos; simplemente antes de morir transmitimos nuestros genes, nuestras convicciones, nuestras peculiaridades y nuestras costumbres (ya sea a nuestros hijos o simplemente a quienes nos rodean). También permanecen nuestros logros, obras, ideas, o hasta lo que puede ser una simple receta de cocina que perdura en el tiempo más allá de nuestra existencia física.
Pero lo esencial de cada ser humano, lo que es verdaderamente inmortal es esa parte tan importante que está en nuestro interior, eso que nos hace quienes somos, llamémoslo alma o lo que sea.
Esas almas expresa este autor, viajan a través del tiempo en una especie de “bloque”, y permanecen unidas vida tras vida, acompañándose, dándose afecto, apoyándose.
Son como grupos de cercanía, almas que pasan una y otra vez por este mundo relacionándose siempre entre ellas, pero no siempre de la misma forma. Las relaciones varían entre esas almas y quien hoy es nuestro hijo tal vez en otra vida fue nuestro abuelo, un amigo o un hermano.
Me parece interesante y me da una especie de ternurita eso de la permanencia de los afectos a través del tiempo.
Tal vez eso pueda explicar por que a veces conocemos una persona y sentimos que la conocemos de toda la vida; será que sí nos conocemos de otra vida? Será que la seguiremos tratando siempre, aunque no recordemos en ese futuro que sólo nos podemos “imaginar” ahora, que compartimos nuestro pasaje por esta vida con ella.
Es como un soplo de aire fresco para quienes creen en la reencarnación.
Mi postura: ni creo ni dejo de creer, simplemente permanezco con mi cabecita abierta a estas nuevas ideas que circulan por el mundo.
Ideas que casi reconfortan, porque a quién no le gustaría estar seguro que dentro de 500 años vamos a seguir sonriéndole a quien es hoy nuestro hijo, ya sea en calidad de padre, madre, abuelo, vecino o amigo. Es como que la idea de este tipo de permanencia es mucho más atractiva que la monótona vida eterna y si se quiere mucho más lógica, emocionante y hasta tiene su toque de mágica incertidumbre, por llamarlo de alguna manera.
Dice Weiss que sus pacientes que han experimentado regresiones a otros tiempos en otros cuerpos y se han visto protagonizando otras vidas que nada tienen que ver con la actual, han podido reconocer en los OJOS de las personas que los rodeaban en ese entonces, a personas queridas que los acompañan o acompañaron en la vida actual.
Tal vez entonces sea cierto esa frase tan divulgada que “los ojos son un espejo del alma” y debamos prestarle más atención a esas miradas que nos hablan, que nos alientan, que nos apoyan, esas miradas que están siempre y esas que no sabemos por qué parecen estar desde siempre; miradas que no entendemos bien por qué nos reconfortan. Pero estamos seguros que nos gustaría que estuvieran bien cerquita, hoy y dentro de mil años, si es que esto que les cuento llega a ser así.
Beso y abrazo gente linda, quien diga que siempre nos estemos viendo…