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Los chicos de la guerra ya crecieron III PARTE

Miércoles, 09-19-2007, 9:56:29 pm

La desatención psicológica
Hay quienes han asumido esta tarea titánica de retrasmitir la historia desde sus primeros bemoles. César González Trejo, hace parte de la primera organización de soldados ex combatientes que se formó en Capital Federal, a tan solo dos meses después de haber concluido la guerra. Hoy día es el apoderado de la comisión de familiares de caidos en Malvinas, que agrupa a más de 550 familias y ha logrado la realización de 23 viajes al cementerio de Darwin ubicado en la Isla Soledad en territorio Malvinense. Allí se visualizan 649 cruces que simbolizan igual número de muertos argentinos en la guerra, con una placa en la que se lee: “Soldado sólo conocido por Dios”. Un monumento que pretende conmemorar a los caidos, fue instalado allí gracias a su gestión.
González Trejo se alistó en esta guerra tras un exilio que vivió con su padre en España por la dictadura. “Uno de mis mejores recuerdos tras la derrota fue el recibimiento en la provincia patagónica. Allí la gente se sentía parte de la pelea porque vivió los oscurecimientos nocturnos y los padres instruían a sus hijos de entre 9 y 11 años a manejar armas cortas por si había una invasión británica al continente. De allí partían nuestros aviones, tanques y carros para aprovisionamiento y al vernos de vuelta nos llenaron de abrazos y hasta querían quedarse con algo nuestro”. El baldado de agua fría fue su llegada a la urbe cuando sintió al igual que sus compañeros que su país estaba mirando para otro lado y “creía que la Guerra era un episodio televisivo que se podia cambiar el canal y volver a la cotidianidad. Con los años se logró reducir el tema a un mero dato de un gobierno dictatorial.”
Algunos de los grandes causantes de toda esta llamada “desmalvinización”, son a juicio de Daniel las élites politicas, militares, sociales, empresariales, gremiales y hasta los medios de comunicación. “La prensa nos ha dado un tratamiento estigmatizante, nos cosificó como las víctimas que no pueden opinar sobre sí mismos, ni sobre la sociedad, ni sobre la historia. Lo somos, pero me parece que el trabajo terapéutico es sacarnos rápidamente del lugar de víctimas, cristalizarnos  como tal es matarnos y eso es lo que han hecho los medios.”
No hay duda que si no fuera por el tesón con que estas víctimas han asumido la vocería de sus problemas, no se hubieran conseguido derechos como los incluidos en la Ley 23109 de 1984 que estipuló entre otras cosas las pensiones graciables y las Juntas de Reconocimiento Médico para evaluar la salud física y mental de todos los veteranos. Tales iniciativas permitieron en el año 1994 que el PAMI liderara un trabajo de campo en seis provincias del país para investigar sobre las patologías recurrentes en ex combatientes, aunque lamentablemente la privatización de la entidad acabó con el programa.
La pensión honorífica alcanza hoy $1590 (alrededor de U$500) e incluye a ex combatientes y familiares de los fallecidos. Esto equivale a tres veces más de lo que se les pagaba tras la sanción de la ley y es lo que reciben desde 2004, gracias a un decreto presidencial de Nestor Kirchner. De acuerdo con información de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) en total son 20.030 los casos reconocidos por el Estado lo que significa una inversión anual de 427 millones de pesos.
En opinión de Gustavo Pirich, miembro de la Coordinadora Liberal del Centro de Excombatientes, los logros son pírricos y todavía pendientes. “Estamos librando nuestro segundo combate: todo lo que tenemos lo hemos tenido que arrancar a fuerza de demandas.”
 “El Estado Argentino ha venido incurriendo en lo que se llama abandono de persona porque las juntas que se preveen en la Ley 23109 nunca se realizaron. De allí se hubieran podido detectar un un montón de desórdenes que dieron origen al TEPT, y se hubieran podido aplicar tratamientos psicológicos clínicos para frenar esa ola de suicidios (…) Yo por suerte tuve una contención psicológica durante más de 15 años porque me di cuenta a tiempo que la necesitaba y estuve en un grupo de autoayuda con mi esposa y mis hijos. Pero la gran mayoria no la tuvo, por eso estamos investigando la culpabilidad del Estado argentino.”
Las quejas en este sentido no son pocas pues varios ex combatientes relatan el mal trato en el campo de batalla a manos de oficiales argentinos, algo que comandantes como el General Martín Balza, Teniente Coronel que fue jefe del Grupo de Artillería 3 y escribió el libro “Memorias de un general argentino, Malvinas gesta e incompetencia”, no niegan.
“Un mes después de la guerra alrededor de 500 soldados fueron echados del ejército sin revisión psicosomática a pesar de lo que habían vivido in situ. Muchos fueron maltratados por sus superiores y los máximos responsables de los traumas que ellos padecieron, fueron después enterrados con honores militares”, observó el General en una emotiva reunión con sus soldados en la que hubo llanto por el reencuentro.
El 25 aniversario también fue la ocasión para que por primera vez funcionarios y ex soldados presentaran ante la justicia una denuncia colectiva contra militares por asesinatos y torturas a sus propias tropas. La Secretaría de Derechos Humanos de la nororiental Provincia de Corrientes recogió 23 testimonios que sustentan el fusilamiento de un cabo, la muerte por inanición de otros cuatro ex combatientes y por lo menos 15 casos de conscriptos que fueron estaqueados (atados a estacas en el suelo y dejados sin ropa a la intemperie).

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