S.O.S: País necesita que su gente no sea comerciada
Domingo, 02-03-2008, 2:58:32 pm
El tráfico de personas, más que un delito sexual se ha convertido en un problema de violación de derechos humanos. Diariamente cientos de colombianos están cruzando las fronteras con la promesa del dinero fácil.
“Ella estaba ilusionada igual que mi persona, entonces yo le dije que me dijera a donde teníamos que ir... ella me llevó donde la señora que arreglaba el viaje, acá en el Parriado en un barrio en Cali... yo le pagué‚ a ella millón trescientos la conexión, vueltas aquí en Cali para mandarme para España...ella fue conmigo a sacar el pasaporte y lo de los pasajes...cuando llegue a Asturias me quitaron los documentos en el club donde iba a trabajar...el engaño mío fue porque me dijeron que iba a ganar mucha plata y yo allá en ese club no gané un peso...todo me lo quitaban para CHILU, decían que era deuda lo del viaje...”
“ Fui contratada como intérprete en una oficina de Bogotá, por una señora que parecía muy responsable. Nunca dudé, todo se veía tan serio; solo me exigían devolver el valor del pasaje a‚reo en los primeros tres meses de trabajo, y el salario era de dos millones de dólares... Cuando llegué‚ al aeropuerto, me trasladaron a una oficina muy pequeña en Tokio donde fui obligada a trabajar brutalmente en prostitución, recibiendo clientes a diario. Como me negaba a trabajar, me pegaron horriblemente, siempre estaba obligada...”
Al igual que Claudia* y Milena*, diariamente salen del país muchos colombianos que con la promesa de radicarse en el exterior a vivir una mejor vida, son presa fácil de las redes de traficantes. Haciendo uso de métodos como el engaño y la coacción y hasta pitonisas de la buena suerte, los delincuentes reclutan a niños, jóvenes y adultos, quienes finalmente terminan ejerciendo la prostitución, la pornografía, o trabajos forzados. Incluso muchas veces son explotados en matrimonios serviles o tráfico de órganos en lo que se constituye una clara violación de los derechos humanos.
Cómo operan las redes
Las formas de contacto con la víctima, van desde labores de inteligencia de la organización, en las que estudian sus necesidades y su nivel económico y cultural, hasta la publicación de avisos de periódico que prometen becas y estudios en el exterior y otras aparentes “colocas” como domésticas, enfermeras, niñeras, modelos y meseras. También lo hacen a través de las agencias matrimoniales estableciendo vínculos que luego se convierten en relaciones serviles. Las personas encargadas de reclutar se conocen como enlaces y son quienes consiguen los papeles y visas de migración, no sin antes hacerles firmar letras de cambio, en las que se adquieren deudas en millones de dólares, lo que les compromete el sueldo de más de tres meses de trabajo. Una vez en el país de destino son despojadas de todas sus pertenencias y recluidas en bares de prostitución donde las obligan a atender el número de clientes que el proxeneta decida.
La víctima pierde contacto alguno con su familia y en muchos casos, es ella misma quien corta la comunicación pues siente vergüenza de haber caído fácilmente en el engaño. Las pocas personas que pueden enviar algún dinero al país, se enteran de que la misma red se encarga de robar a sus parientes. Muchas mujeres a manera de venganza continúan el negocio y terminan reclutando nueva gente.
Años de violaciones
Este delito lleva años de historia en el país: desde la época de la conquista las mujeres indígenas hacían parte del botín de guerra, raptadas por los españoles como resultado de su triunfo militar. En la colonia ya había tráfico de personas con los esclavos procedentes de África. Y aunque las vejaciones y explotaciones no son novedad en Colombia, el tema comenzó a tener auge con la apertura de las oficinas de la Fundación Esperanza, una Ong que trabaja desde mediados de 1995 en las áreas de prevención a la población en riesgo y asistencia a víctimas que logran escapar de las redes, o que son deportadas al país.
Según fuentes del Ministerio del Interior y Justicia hay alrededor de 700.000 personas traficadas en el mundo de las cuales un 80% son latinas, porcentaje que se reparte entre República Dominicana, Colombia y Brasil. Sin embargo, estas cifras son aproximaciones difíciles de verificar, pues la denuncia es mínima por las constantes presiones y amenazas que hacen los traficantes a las víctimas. La Fiscalía general de la Nación ha conocido de 107 casos desde 1992, de los cuales 7 pertenecen al primer semestre de este año. (ver recuadro). Los lugares más frecuentes de contacto con la víctima son Valle del Cauca, el eje Cafetero y Antioquía y los principales destinos son Japón, España y Holanda.
Labores gubernamentales
Más allá de la cifra, la preocupación radica en que hay una emigración masiva de los colombianos al exterior producto de la situación económica del país. A esto se suman la demanda de mano de obra foránea, y las restricciones en las políticas migratorias legales de países extranjeros. Incluso, las mujeres dedicadas a la prostitución son juzgadas por el delito de instancia ilegal e irregular.
“La idea es evitar que las víctimas sean marginalizadas o criminalizadas por su condición de prostitutas o extranjeras, que tengan medidas de protección y juicio oportuno” afirma Maria Claudia Pavajeau, Asesora del Ministerio de Justicia, quien hace parte del Comité‚ Interinstitucional para la Lucha contra el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, creado en 1996.
Este comité esta conformado por entidades como el Ministerio de Justicia, el de Relaciones Exteriores, el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la Interpol, el ICBF, la Defensoría del pueblo, la Fiscalía, la Procuraduría, y la Organización Internacional para las migraciones (OIM), cuya labor es establecer la política nacional e internacional del Estado en relación a la prevención y represión del delito. Una de sus labores iniciales fue la realización del primer encuentro Nacional sobre Tráfico de Personas en Colombia llevado a cabo en noviembre de 2004, en el que diversas organizaciones relacionadas con el tema dieron su punto de vista sobre el fenómeno y establecieron funciones específicas.
“Con el Ministerio de Justicia hacemos capacitaciones a nivel nacional para funcionarios del Estado, un proyecto financiado por Unifem para conocer el delito y las herramientas que se deben emplear para enfrentarlo” comenta Victoria Eugenia Giraldo, presidenta de la Fundación Esperanza.
Unifem es una organización de las Naciones Unidas cuya representación latina está en el Ecuador, y ha financiado en Colombia proyectos por el orden de los U$90.000 para la realización de seminarios en Bogotá, Cali, Medellín, Pereira y Manizales.
Crimen y Castigo
El Código penal excluyó, gracias a una iniciativa del Senado durante la Administración Pastrana, los beneficios por sentencia anticipada, audiencia especial o confesión para quienes comercien con persona y tipificó también el delito de tráfico interno, así como causales de agravación que incluyan aumento de pena para quienes atenten contra menores de edad. La pena actual es de diez a quince años y considera otros tipos de explotación, como mendicidad y extracción de órganos.
Por su parte, el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) se encarga de hacer las labores de inteligencia sobre las redes criminales, vigilancia en el Aeropuerto de las salidas y entradas del país y asistencia a las personas que llegan deportadas.
Desde el 2002, es la OIM ha prestado asistencia a más de 300 casos de víctimas, hombres y mujeres colombianas. Con todo, se calcula que esta cifra es tan sólo el 5% del total de las víctimas.
Según la ONU, después del tráfico de drogas y del tráfico de armas, la trata de personas es el tercer negocio más lucrativo del mundo. El departamento de estado de USA estima que anualmente un mínimo de 700.000 personas son víctimas de la trata de seres humanos, y que la cifra total puede exceder los dos millones de personas. NU habla de cuatro millones de personas traficadas al año.
UNICEF estima que 1´2 millones de niñas/os asiáticas/os al año son víctimas del tráfico humano entre países y que 25 mil menores son víctimas de la explotación sexual en Colombia; 16 mil de ellos están entre los 8 y 12 años. En el último año, la denuncia de la trata de personas ha aumentado en América del Sur, en un 34%.
La Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos dice que dos millones de mujeres y niños/as son sometidos/as a la servidumbre sexual en el mundo. Este organismo estima que entre 100.000 y 200.000 mujeres y niñas/os, algunos de apenas seis años de edad, son traficados anualmente a través de las fronteras, con fines de explotación sexual. Muchas de estas personas nunca llegan a la edad de 30 años. El 20% de los 700 millones de viajes que se producen al año en todo el mundo, tiene como motivación principal el sexo. Y de estos, el 3% explícitamente el sexo con niñas/os.
Un llamado al respeto
A pesar que en Colombia se están dando los pasos de la sensibilización y la educación, aún hace falta que la desprotección e impunidad que estos hechos generan no sean más parte del delito. Sancionarlo ser más fácil si las víctimas se atreven a denunciar a aquellas personas que reclutan inocentes, seduciéndolos con la promesa del dinero fácil, y convirtiéndoles en otra muestra más de los limites que ha alcanzado el irrespeto por la dignidad humana.
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Términos de la Red
Manilla: Los proxenetas que negocian las mujeres y adquieren un poder sobre ellas
Yakusas: Miembros de la red de traficantes
Chompiras: Quienes ejercen funciones de vigilancia y mensajería
Talentos: Mujeres que realizan trabajos sexuales .
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Si usted es víctima
Si se encuentra en el exterior debe buscar ayuda en los Consulados colombianos.
En Europa, Japón y Hongkong se cuenta con el
Programa de asistencia de la Fundación Esperanza, en el que las víctimas tienen asesoría psicológica,
médica, jurídica y ayuda en el posible retorno.
También existe una línea gratuita de la Campaña “Que nadie dañe tus sueños”: 018000522020
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