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La otra cara de la marcha contra las FARC

Miércoles, 02-06-2008, 6:31:18 pm

Una protesta contra el secuestro y el guerrerismo
 
“Si las marchas sirvieran para algo, los gobiernos las prohibirían”
José Saramago
 
Jorge Martínez, un abogado y docente pensionado de 67 años llegó a la Plaza de Bolívar el pasado 4 de febrero poco antes de las 10 de la mañana, con una consigna que no parecía tener cabida en las miles de banderas y camisetas que en una sola voz quisieron gritar: “No más mentiras, no más muertes, no más secuestros, no más FARC”. La suya estaba escrita artesanalmente sobre una prenda negra, con pintura blanca y roja: “Tengo un hijo desaparecido, no más sangre, ¡Paz!” Su primogénito José Luis Martínez Mantilla desapareció en 1984 al salir rumbo al colegio donde apenas cursaba quinto año de secundaria. Tenía 18 años de edad. Nadie hasta la fecha se ha adjudicado un posible secuestro y ningún indicio forense ha notificado su muerte. “No hemos vuelto a saber nada de él porque en este país la impunidad es la rectora de toda violación de los derechos humanos”, dice José. Aunque el vacío que le dejó su hijo desde entonces no parece tener salida en un acuerdo humanitario para el canje de 45 rehenes políticos por presos de las FARC, este hombre está convencido de que es la salida inicial a un drama que hace años encadenó las mentes de este país. “No comulgo con el guerrerismo que se vive aquí, ese militarismo salvaje lo que busca es un enfrentamiento armado y por eso creo que todo rechazo a cualquier grupo que sea llámese FARC, paramilitar o lo que sea, cualquier forma de polarización conlleva a la guerra”.
Su distancia con un discurso que recorrió 192 ciudades del mundo en un sentimiento que despertó a la dormida sociedad civil colombiana, tuvo eco en cientos de personas que aprovecharon la jornada para abogar por la paz desde otras orillas.
La ruta pacífica de las Mujeres por la Paz, que agrupa a 359 organizaciones de perfil feminista, irrumpió en el lugar con cánticos que hacían eco de su eslogan: “Ninguna guerra en mi nombre”. Desde hace 10 años y sin ninguna vinculación partidista vienen defendiendo una inclusión de la mujer en las mesas de negociaciones, una exclusión de las féminas como botín de guerra, y una agenda de trabajo con desplazadas, reinsertadas y todas aquellas que de una u otra manera vienen siendo afectadas por el conflicto armado.
Osana Medina una de las líderes que megáfono en mano agitó a sus compañeras sostuvo que su organización no estaba de acuerdo con la marcha porque “consideramos que no es ninguna acción política estar contra la guerrilla porque tendríamos que hacer varias manifestaciones, contra el Ejército y el paramilitarismo. Es indiscutible que el país está polarizado”.
La evidencia de tal división tuvo su mayor manifestación en horas de la tarde, cuando uribistas y antiuribistas se gritaron en esta Plaza rodeada de edificios del poder Ejecutivo y Judicial, consignas ofensivas que casi terminan en golpes de no ser por la intervención de agentes de la Policía. “Chávez, terrorista, métete en la lista”, “Uribe, amigo, el pueblo está contigo”, gritaban airados quienes se pusieron la camiseta con la leyenda sugerida desde el grupo de jóvenes que inventó la marcha a través del popular sitio Facebook. “Uribe, paraco, el pueblo está berraco”, respondían del otro lado quienes no quisieron reducir la manifestación contra la violencia a un actor armado. Invitaciones a la moderación y a la solidaridad se leían en camisetas de otros transeúntes, “En mi familia hay 3200 secuestrados”, mientras hacía su aparición en escena un hombre disfrazado de Simón Bolívar sobre su caballo blanco trayendo un mensaje por “la paz de Colombia”.
 “Hay muchos sentimientos encontrados. Hay quienes cuando hablan de No más FARC, lo que nos plantean es acabar a las FARC a plomo y llevamos más de 50 años tratando de hacer eso y lo único que se ha logrado es ensangrentar el país entero. Este conflicto no se puede resolver a través de las armas”, opinó Daniel García Peña, dirigente del Polo democrático, partido de izquierda que dentro de sus filas tuvo discrepancias sobre la forma de manifestarse el pasado lunes. En lo que sí han sido coincidentes según las palabras de García Peña es en que “la liberación no se logra mediante más guerra. Rechazamos a las FARC y su práctica del secuestro, pero creemos en el acuerdo humanitario”.
El despeje o la participación del presidente Hugo Chávez y la Senadora Piedad Córdoba como mediadores, han sido los temas más duros de la negociación entre el gobierno de Álvaro Uribe y la guerrilla de las FARC para lograr este canje, y en concepto de García “son materias de logística que las partes tienen que acordar. (…) Chávez es la única persona que ha demostrado con hechos concretos tener influencia e interlocución con las FARC. En vez de tratar de sacarlo del proceso, debería recibir el apoyo no solo del gobierno sino de toda la sociedad”.
 
Los familiares
A sólo siete cuadras de esta congregación multitudinaria, los familiares de los secuestrados por esa guerrilla prefirieron concentrarse en una Iglesia para celebrar una misa cuya petición central fue la liberación de los suyos. Rechazando las consignas guerreristas que a su juicio cierran las puertas a una negociación humanitaria, los familiares liderados por Asfamipaz (Asociación de familiares de policías y soldados secuestrados por las FARC), leyeron uno a uno los nombres de los canjeables que están privados de la libertad desde hace más de 10 años. “Los familiares de soldados y policías que llevan pudriéndose en la selva hasta por una década, invitamos a que hoy le quiten las cadenas a nuestros hijos. ¡Acuerdo sí, guerra no!”, gritaron al unísono.
Portando pancartas con los rostros de soldados, policías y políticos, pero también de anónimos desaparecidos, ingresaron a la Iglesia del Voto Nacional acompañados, entre otros, del alcalde de Bogotá Samuel Moreno y del ex presidente Ernesto Samper Pizano. “Por lo difícil que es lograr la paz es que invitamos a todos los colombianos con acciones pacíficas de cara al mundo que les digamos a las dos partes en conflicto, al presidente Uribe y a la guerrilla de las FARC, que se sienten para lograr el acuerdo humanitario y la paz de Colombia”, aseguró Marleny Orjuela, presidente Asfamipaz, quien no ocultó su alegría al encontrarse entre los manifestantes a algunos soldados que se fugaron recientemente de la guerrilla. También abrazó a parientes venidos desde Putumayo y Guaviare que le agradecieron sentidamente su trabajo por rescatar la memoria de los suyos, pues Marleny lidera todos los martes en la Plaza de Bolívar un plantón libertario inspirado en las Madres de Plaza de Mayo en Argentina. La líder instó a las FARC a que no olviden que entre los uniformados, también hay algunos “en delicado estado de salud, que necesitan liberaciones unilaterales”.
El reciente anuncio de las FARC sobre la entrega de tres rehenes políticos al Presidente Hugo Chávez y a la senadora Piedad Córdoba, devolvió la esperanza a estas familias que creen que este será el año de las liberaciones si los polémicos mediadores siguen intercediendo en el conflicto. 
“Estamos con una felicidad muy grande porque son tres menos que van a estar allá en la selva, tres familias que van a estar felices de reencontrarse con sus seres queridos, agradecemos a la FARC ese gesto y a Chávez cuya gestión debe ser permanente para que se den las liberaciones”, aseguró María Teresa Mendieta, esposa del coronel Luis Mendieta cuyo estado de salud conoció el país a través de una desgarradora prueba de supervivencia. Aunque reconoció que mantuvo la esperanza de que en ese grupo saliera su esposo, María Teresa conserva la entereza y la voz cálida de más de nueve años de espera. “Si no se dio en esta oportunidad, Dios proveerá. Hoy sólo nos queda pedir por el desarme de los corazones y la libertad de todos ellos”.
A su lado Emperatriz de Guevara, la madre del Mayor de la Policía Julián Ernesto Guevara, quien murió en cautiverio el 20 de enero de 2006 y cuyo cadáver aún no le han devuelto, comentó que “por fin se logró lo que todos esperábamos, que el pueblo se concientizara. Ojala que esto les haga entender a la guerrilla y a todos los que tienen secuestrados, que esta es una práctica que no se usa ni en las mas crueles de todas las guerras”.
Su caso ha sido como ninguno una evidencia de las pésimas condiciones que soportan los rehenes y de las enfermedades a las que se ven expuestos, pero también la fortaleza de una mujer que sagradamente los sábados sigue enviando mensajes a través de la radio. No solo para poder darle cristiana sepultura a su hijo, sino para brindar una voz de aliento a quienes pese a la dureza del cautiverio, aún conservan la vida. “Nosotros decidimos concentrarnos aquí porque nuestra solicitud es completamente diferente. Donde hay matices políticos, nosotros no encajamos. Yo aspiro que habiendo acuerdo humanitario me puedan traer a Julián, espero que a su cadáver lo cuenten como un canjeable, pero mientras tanto si tienen al Ejército y todo muy cerca no va a ser posible”.
Para Jhon Silva, un carpintero padre del soldado Fernando Silva, plagiado en la toma de Miraflores que tuvo lugar en 1998 en el Departamento del Guaviare, es precisamente el Ejército el responsable de traer a su hijo con vida. “El gobierno no le puso cuidado a unos soldados que lucharon por la patria después de tanto tiempo, el pueblo sí se está dando cuenta que es esencial que los suelten. Pero no a sangre y fuego, el Ejército no debe intentar rescatarlos porque deben conservar la vida de sus hombres”. Justamente por los operativos, hace más de un año que no tiene pruebas de supervivencia de su hijo que se venían manifestando en cartas con relativa frecuencia. Lo último que supo es que venía padeciendo anemia y fiebre amarilla.
 
Contra el paramilitarismo
A la salida de una homilía que duró un poco más de una hora e incluyó una oración a la Virgen María por los secuestrados y las víctimas de Colombia, la ex congresista Consuelo Perdomo recientemente liberada, atrajo la atención de niños y mujeres que querían tener un recuerdo de ella. También de familiares que con foto en mano, cuestionaban ansiosos noticias sobre los suyos. Consuelo, sonriente, envió un mensaje a sus ex compañeros de cautiverio, que extrajo de su propia lección de vida. “Sigan resistiendo con ese valor y con esa dignidad que han tenido todo este tiempo. Que los esfuerzos que están haciendo sobrehumanos para sobrevivir, valen la pena. Estoy segura que en el trascurso del año van a regresar a su familia y a la libertad”.
Acto seguido y despidiéndose en medio de un cordón de escoltas, celebró la masividad de la convocatoria. “Yo creo que ésta es la notificación al mundo y a las fuerzas insurgentes de que Colombia es un país que se aburrió, que se hartó de vivir en guerra y que no podemos seguir pagando con vidas humanas los intereses de unos pocos que no son los intereses de la sociedad”.
El hartazgo se reflejó en una jornada inédita que en todo caso, no escondió la polarización del país. La prueba de fuego la tendrá la masividad de una nueva marcha que se convocó para el 6 de marzo, esta vez en contra del paramilitarismo y los crímenes de Estado. La consigna será “Colombia soy yo: por los desaparecidos, por los desplazados, por los masacrados, por los ejecutados…” Se sabrá entonces si el país realmente se despertó del letargo.
 

Comentarios

Jorge Martínez B. dice ...
Agradezco inmensamente la feliz oportunidad de leer el artículo "Fuera de lugar", escrito por la señorita Jenny Manrique. Al respecto,debo felicitarla por el cubrimiento total de la marcha del 4 de febrero; por el lenguaje preciso, conciso; por la redacción, el estilo y el contenido impecables; por realizar un verdadero trabajo de campo, al entrevistar y plasmar con exactitud lo dicho por las distintas fuentes; por la estupenda fotografía, que como dice Susan Santag en su obra "Ante el dolor de los demás",ella "es como una cita, una máxima o un proverbio". En pocas palabras,!qué gran escritora y periodista es la señorita Jenny Manrique. Me inclino ante ella y le envío un fuerte abrazo.Ojalá nuestros mal llamados periodistas y comentaristas políticos tuvieran en su haber la imparcialidad, honestidad y el profesionalismo que ella posee. Ustedes conforman un excelente equipo de trabajo. ¡Congratulaciones!

Jorge Martínez B. dice ...
Agradezco inmensamente la feliz oportunidad de leer el artículo "Fuera de lugar", escrito por la señorita Jenny Manrique. Al respecto,debo felicitarla por el cubrimiento total de la marcha del 4 de febrero; por el lenguaje preciso, conciso; por la redacción, el estilo y el contenido impecables; por realizar un verdadero trabajo de campo, al entrevistar y plasmar con exactitud lo dicho por las distintas fuentes; por la estupenda fotografía, que como dice Susan Santag en su obra "Ante el dolor de los demás",ella "es como una cita, una máxima o un proverbio". En pocas palabras,!qué gran escritora y periodista es la señorita Jenny Manrique. Me inclino ante ella y le envío un fuerte abrazo.Ojalá nuestros mal llamados periodistas y comentaristas políticos tuvieran en su haber la imparcialidad, honestidad y el profesionalismo que ella posee. Ustedes conforman un excelente equipo de trabajo. ¡Congratulaciones!

junior dice ...
hola...

katerin dice ...
!pienso que naruto es lo mejor!

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