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Los tentáculos clandestinos de las Farc

Domingo, 04-13-2008, 9:20:46 am

 
Alcances del Movimiento Bolivariano
 
Hace más de seis años que tuvo fin la zona de distensión que tenía lugar en San Vicente del Caguán y poco o nada se sabe de los alcances de uno de los actos públicos de mayor despliegue militar que tuvo lugar allí: el lanzamiento del Movimiento Bolivariano de las Farc. Éste es el testimonio de un hombre que estuvo presente en la reunión y le ha seguido los pasos a este partido clandestino.
 
    El sábado santo de 2000, Fabio Lineros*, recibió una inusual invitación mientras dictaba clases en la vereda La Unilla, del municipio El Retorno en el Guaviare. No era precisamente para asistir a una procesión por las calles de su pueblo con la imagen de Cristo resucitado.
    Era en cambio una de esas propuestas con sabor a orden imposible de rechazar: Fabio era uno de los elegidos para asistir a una reunión con las Farc en los pozos, durante la zona de distensión, ‘honor’ que se había ganado por ser jefe de una de las 126 juntas de acción comunal del municipio.
    De cada una de ellas escogieron a dos líderes, que para el caso de esta región del país, viajaron ocho días: los primeros a pie, los siguientes en unas grandes lanchas de motor por el Río Ariari, posteriormente en unos camiones que atravesaron la zona de Macarena, y los últimos de nuevo caminando, bajo el inclemente sol de la zona selvática del Caquetá.
    “Yo viajé con 220 personas, guiadas por dos o tres guerrilleros que permanentemente se comunicaban por radio con los grupos que iban por otras rutas. También se encontraban con vigilantes en el camino. Nos metieron en tres lanchas grandísimas con capacidad para 80 personas. Iba gente de El retorno, Calamar y de La Libertad”, recuerda el hombre de 45 años.
    Aunque los miles de civiles que se encontraron luego en la mítica zona de San Vicente del Caguán provenían de todos los territorios del país dominados por las Farc, ellos habían sido convidados desde uno de los más conflictivos, donde la coca es literalmente la que mueve la economía.
    Fabio había sido fiel testigo de ello. Desde que llegó al Guaviare a mediados de 1996, empezó a engrosar sus arcas de negociante con el dinero producto de esta droga: puso una bodega en la que vendía ropa, cacharrería y útiles de aseo.
    “Tengo que decirlo, a mí me compraban las Farc y los chagreros, que es como se conoce en el Guaviare a aquellas personas que siembran coca y la producen. A ellos les asignan determinadas hectáreas en la selva, eso sí, sin ningún control ecológico. Todo el dinero que se mueve allí viene de la coca”.
    Con esa simpleza, Fabio, un campesino moreno, de manos trajinadas por el sol y voz corta, recuerda la forma como empezó a convivir con los frentes I y VII de las Farc. 
    Se los encontraba a diario en cualquier vereda, cuando instalaban el ‘día de mercado’, que era el escogido para recibir la base de coca. La pesaban, estipulaban el precio y luego la almacenaban en bodegas. En la suya tuvo que hacerlo en más de una ocasión.
    “Ellos pagaban el kilogramo a dos millones de pesos”, recuerda Fabio, quien tenía que asistir con algunos de los miembros de su comunidad a las reuniones que los guerrilleros realizaban para el pago de tributos.
    “No eran cuotas muy rigurosas pero cuando teníamos el día de lo que ellos llaman ‘el mandato’, sí nos explotaban. Era una especie de esclavitud que consistía en hacer obras obligatorias para la comunidad. Eran hasta cuatro días de trabajo sin descanso, so pena de muerte”.
    Sus quejas al respecto y el rechazo de una candidatura a la Gobernación del Guaviare, propuesta según la cual las Farc comprarían los votos a $100.000 cada uno para que él se llevara el botín más preciado de la región gracias a su condición de líder, le valieron la persecución del grupo armado por lo que tuvo que abandonar la región.
    Allí dejó a una docente de la que se enamoró y a una hija de cuatro años a la que sabe que no volverá a ver jamás.
    “Como yo no quise alistarme en las filas de las Farc, me tocaba estar huyendo”, asevera Fabio.
                               
En la zona de despeje
    Cuando Fabio llegó ese abril de 2000 al caserío de Los Pozos, se impresionó por el despliegue militar de más de 5.000 hombres con ametralladoras y lanza granadas. En la jornada que se inició a las 7:30 a.m. y terminó a las 5:00 p.m. hubo de todo: la presencia de seis de los siete miembros del secretariado de las Farc: “Manuel Marulanda,” “Jorge Briceño,” “Timoleón Jiménez,” “Iván Márquez,” “Raúl Reyes,” y “Alfonso Cano.”; discursos de cada uno de ellos, intervenciones de extranjeros, celebraciones y hasta desmayos.
    “Nosotros entramos a la zona de despeje sin saber a qué horas ni como. El temor de los civiles era por el famoso cordón de seguridad que el ejército tenía en la zona, pero no vimos ni un militar (...) El sitio de encuentro de más o menos unas seis o siete hectáreas tenía un tarima nueva, corrales para ganado y en la parte de atrás habían colocado una especie de casetas con tejas de zinc y armamento en madera, repletas de alimentos y bebidas que los civiles consumimos durante todo el día”.
    La noche anterior la habían pasado en una hacienda, según él, con todos los lujos, en la que durmieron en esteras de lona. No obstante, a todos ellos los obligaron a llevar toldillo y hamaca para las noches de camino.
    “Jojoy habló sobre la internacionalización del conflicto, la infiltración de partidos, su financiación secreta y la toma de ciudades. Habló de Cuba y otros países hermanos que buscarían una Latinoamérica junta, inspirados en Simón Bolívar”, precisa Fabio.
    La información que poseen los organismos de inteligencia al respecto, da cuenta de la intención de las Farc de un cambio de las estructuras del Estado a través de un partido político clandestino.
    “Detrás de todo el aparato de militantes, hay un cuerpo de cerca de cien intelectuales, académicos, profesionales y expertos en diferentes materias relacionadas con el comunismo que conformarían el Consejo Patriótico Bolivariano (...) es un proyecto que vienen trabajando desde el plenum de 1989 y lo que hemos podido determinar es que tienen una Comisión de Organización de cerca de 10 o 12 personas, que van delegando en sus corredores móviles a otras que van vivienda por vivienda en las veredas, dándoles clases de orden cerrado, entrenamiento con armamento que simulan con un fusil y un palo y sobre todo la difusión de su planteamiento ideológico”, explicó a esta redacción un alto oficial de Inteligencia del Ejército, quien reconoce que son células clandestinas difíciles de detectar.
    Un pequeño libro, ‘trofeo de guerra’, que las autoridades le incautaron al Bloque Oriental de las Farc, contiene el estatuto del Partido Comunista Clandestino, liderado por Alfonso Cano, que busca quitarle la plaza a los partidos tradicionales liberal y conservador por lo menos en un 30% de los escaños del Congreso.
     Señala entre otras cosas, que dichas células serán conformadas por tres o cinco militantes y las rurales hasta por siete. Sus integrantes serían seleccionados por la Dirección regional que nombraría a un Secretario político para cada célula (ver gráfico).
     Fabio asevera que por lo menos mil campesinos de los que asistieron ese día al Caguán se enrolaron en esas unidades compartimentadas. Ellos regresaron a sus veredas a divulgar el proyecto. “Allí se empezaron a formar los cuadros, que son la base del partido, entrenados por los comandantes de cuadrilla. Uno sólo podía conocer al cuadro siguiente, para cuidar la integridad física de los miembros”, relata Fabio.
     El vídeo que circuló entonces en los medios de comunicación da cuenta de esa necesidad: “No es posible tener un grupo político de izquierda trabajando en la luz pública”, señaló Marulanda, en alusión a lo que sucedió con el extermino de la UP.
     “Lamentablemente nosotros no podemos llegar a los corredores de información de los que salen aspirantes a alcaldes y concejales (...) por eso es que la concepción de matar bandidos no reduce mucho la organización porque son rápidamente reemplazados. Hay que atacar las milicias y las redes y eso es lo que hacen las Auc a su manera: matando. Nosotros no podemos”, asevera la fuente de inteligencia.
     Las Farc también aseveraron, según Fabio, que la ‘ley 002’, una extorsión a personas naturales o jurídicas con patrimonio superior al millón de dólares, serviría para financiar el Movimiento Bolivariano.
     No obstante, para el analista político de la Universidad Nacional, Jaime Zuluaga, es muy difícil saber los logros de ese partido, precisamente por su clandestinidad.
     “No es posible saber qué fuerza tienen, pero a juzgar por la actividad militar, el Ejército está penetrando en zonas de influencia tradicional en donde pueden estar perdiendo el apoyo de la población”.
     En cuanto a los vínculos internacionales, el experto sostiene que aunque las Farc tuvieron en el pasado delegaciones en México, Costa Rica y Europa que ya han sido cerradas, “es probable que algunas Ong’s vean a la guerrilla con una mirada benigna y romántica, pero eso no tiene grandes alcances políticos, ni fue la causa del boicoteo al Presidente Álvaro Uribe durante su primera gira a Europa”.
     Para Fabio, los alcances internacionales fueron sin embargo palpables por la presencia de extranjeros y delegados venezolanos. No obstante, el propio Raúl Reyes aclaró que su movimiento no tiene nada qué ver con Hugo Chávez, aunque coinciden con su pensamiento.
     “Hay una recuperación del ideario de Bolívar, en cuanto a la posición critica frente a EU y otros postulados invocados por el movimiento insurgente. Pero eso no autoriza equiparar el bolivarianismo de Chávez con el de las Farc”, argumenta Zuluaga.
     Sin embargo, las autoridades colombianas tienen denuncias de las venezolanas según las cuales la emisora Resistencia Caribe FM Stereo, transmite todos los días desde el municipio Machiques en Venezuela y se enlaza con la emisora colombiana La Voz de las Farc. El mensaje a los campesinos es contundente: “si por alguna razón no puedes ingresar a las fuerzas guerrilleras de las Farc, te invitamos a vincularte con el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia y a las milicias bolivarianas”.
     ¿A quienes llega el mensaje? Seguirá siendo quizá tan clandestino como la esencia de su partido.
*Nombre cambiado por la seguridad de la fuente

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