Fuera de lugar
La película que Stone no pudo filmar: Ingrid libre!
Jueves, 07-03-2008, 1:10:02 am

Con el realismo mágico propio de la película que no pudo filmar el cineasta estadounidense Oliver Stone sobre la liberación de los rehenes en Colombia, el Ejército Nacional le asestó uno de los mayores golpes en su historia a las FARC: rescató con vida y sin disparar un solo cartucho, a 15 rehenes que estaban en su poder, incluida la preciada y aclamada Ingrid Betancourt.
La escena de inteligencia cuidadosamente planeada incluyó la infiltración del Frente I de esa organización guerrillera, cercano a los anillos de seguridad del Secretariado y los dejó sin una de sus cartas de negociación más importante: no sólo la ex candidata presidencial recuperó su libertad sino también los estadounidenses Mark Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes, quienes pese a que los líderes guerrilleros alias “Sonia” y “Simón Trinidad” presos en EU, manifestaron su decisión de alejarse del canje para permitir el intercambio humanitario, eran el blindaje de las Farc ante futuras extradiciones.
El libreto de esta operación denominada como “Jaque” se comenzó a escribir el 4 de febrero de 2007 tras la fuga del Subintendente de la Policía Jhon Intendente Pinchao, quien trajo consigo valiosa información sobre la ubicación de sus compañeros de cautiverio. Luego de la liberación de Clara Rojas y del congresista Luis Eladio Pérez, ambas cerca del municipio Tocachipán del Departamento del Guaviare, los esfuerzos militares se enfilaron a esta zona con el ánimo de realizar un cerco humanitario en caso de que alguna falla se presentara.
Sin embargo el engaño a las Farc funcionó, logrando no solo que el grupo de los 15 rehenes que inicialmente estaba repartido en tres lugares diferentes fuera reunido en esta zona selvática, sino que se subiera junto a sus dos captores a un helicóptero cuyos tripulantes eran de una supuesta comisión humanitaria. La promesa de que serían trasladados a un campamento cercano al del Comandante Alfonso Cano para eventualmente entrevistarse con él por el tema del intercambio humanitario, terminó en efusivos gritos de libertad que se dieron cuando los cuatro actores parte de la tripulación confesaron ser en realidad miembros del Ejército. De haber descubierto los guerrilleros el papel que les asignaron a estos soldados, 33 helicópteros estaban listos para rodear la zona y presionar la liberación.
Fue tan impecable el operativo que hasta se respetó la vida de cerca de unos 60 guerrilleros que merodeaban la zona en una clara muestra de apego al Derecho Internacional Humanitario (DIH) de la que el Ejército ha carecido en muchos otros hechos incluidos el asalto al campamento de Raúl Reyes en Ecuador, que terminó con su muerte. "A la luz de las informaciones de que no hubo pérdidas civiles (en el rescate), las fuerzas de seguridad colombianas deberían de ser felicitadas por haber realizado una misión efectiva que ha respetado la ley humanitaria internacional", dijo al respecto José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch para las Américas,
Las expresiones de júbilo de los 11 militares y policías que fueron hechos cautivos algunos hace más de 10 años en las tomas guerrilleras de Mitú y la Uribe, dieron paso a las esperadas declaraciones de Ingrid que fue secuestrada el 23 de febrero del año 2002, tiempo desde el cual su nombre fue pronunciado por decenas de Jefes de Estado, millones de ciudadanos del mundo, dos Papas de la Iglesia Católica y cuya imagen se convirtió en el referente del flagelo que significa para Colombia el crimen del secuestro.
Recordando su segunda prueba de supervivencia en la que pedía al Presidente Álvaro Uribe un rescate sin riesgos, agradeció al Ejército el haberlo logrado, habló de un país diferente desde la reelección, pidió a los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez que respeten las vías democráticas de una Colombia que “eligió a Uribe y no a las Farc” y envió emotivos saludos al presidente Nicolás Sarkozy y a sus coterráneos franceses incluso hablando en su lengua.
Pese a que reconoció su terquedad al elegir ir a la zona de San Vicente del Caguán durante su campaña de 2002 que terminó con su secuestro, aseveró que hoy en día lo volvería hacer si se tratará de refrendar un compromiso con una población que en ese momento era soporte de su filiación política, el Partido Verde.
Con un morral negro en el que cargaba un diccionario que pidió durante años y que apenas le fue entregado hace un par de semanas y unos jeans nuevos que solo accedió a ponerse una vez supo que venía camino a la libertad, Ingrid recordó que desde hace alrededor de un año comenzaron a llegar con dificultad los víveres al campamento, mientras escaseaban los artículos de primera necesidad. También dijo que los canales de comunicación en la guerrilla están cada vez más difusos y que hoy solo pide al Secretariado que no sean ajusticiados los guerrilleros que les cuidaban pues “también fueron engañados” con el film del Gobierno.
Aferrada a la oración durante su cautiverio y a las emisoras que han hecho una labor loable llevando mensajes de esperanza a los secuestrados, volvió a orar por los que se quedaron y agradeció a todos los que la mantuvieron viva, mencionando especialmente los cuidados del cabo William Pérez, quien también recobró la libertad al lado suyo.
Finalmente sobre la especulación de retomar su camino al Palacio de Nariño puntualizó que “sigue con la ilusión de servir a Colombia. Desde la Presidencia, sólo Dios lo sabe. En este momento sólo quiero sentirme un soldado más de Colombia al servicio de la Patria.”
No hay jaque mate… aún
No hay que desconocer que esta es una de las noticias más importantes y emotivas recibidas por Colombia y el mundo, pero vale la pena quitarse la camiseta del patriotismo y el triunfalismo para darle paso a las reflexiones.
En primera instancia no se puede minimizar la impresionante labor de inteligencia del Ejército, no solo por el rescate sino porque más que nunca creó la desconfianza entre miembros de las Farc, incluso en el Secretariado, al revelar el grado de infiltración al que ha llegado sus hombres. También por el mentado respeto al DIH y la captura de dos secuestradores que dado su lugar de operación, seguramente serán valiosa fuente de información para futuros operativos.
Por ello mismo es de esperar una reacción certera de las FARC. Muy probablemente con el ánimo de dar unos golpes de opinión que demuestren que no están derrotadas, realizarán atentados terroristas si bien no de grandes magnitudes, sí muy estratégicos. Y el hecho de que lo puedan hacer recuerda que este grupo tiene una capacidad enorme de reciclaje y de reclutamiento (la mitad de sus frentes están derrotados pero la otra mitad, aún cohesionados), que se atrinchera en las fronteras y desde allí se alimenta y que en el fondo tiene una larga vida útil que será siempre alimentada por el narcotráfico. Aunque sea el peor momento de las FARC, aún no hay jaque mate contra ellas.
En segunda instancia no hay que quemar la esperanza de los que quedan en la selva. La libertad de Ingrid luego del valor que había adquirido su persona no puede opacar el drama de más de 700 secuestrados que siguen en poder de las FARC, e incluso los cerca de 400 que se estima tiene el ELN en cautiverio y cuyas banderas solo parece tener erguidas la fundación País Libre que sigue exigiendo incluir el tema en las conversaciones que adelanta ese grupo con el gobierno en La Habana.
Esto significa que en nombre de esas víctimas no hay que descartar el intercambio humanitario. La salida militar demostró ser exitosa hoy, pero no lo fue en el caso del Gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria y su consejero de paz Gilberto Echeverry que fueron masacrados junto a ocho militares durante el rescate. Es posible además que las FARC tomen represalias contra quienes quedan y los sometan aún a condiciones más inhumanas como cuando decidieron en un pasado relativamente reciente ponerles cadenas. Si no se preservan esas vidas, la confianza en el Ejército puede rápidamente caer.
En tercer lugar y en línea con el cuidado de estos supervivientes no hay que desatender su salud mental y el apoyo psicológico y de contención que pueden necesitar, ahora que se verán enfrentados a una enorme y a veces dañina exposición a los medios de comunicación, El respeto por la privacidad de sus vidas y las de sus familias y por su tiempo de reacomodación a la civilidad después de estar privados por décadas de cotidianidades como un baño, una cama, la luz eléctrica, debe imperar sobre las agendas de información.
Una cuarta reflexión tiene que ver con el papel de la comunidad internacional. El operativo 100% colombiano que niega haber tenido apoyo de la inteligencia de Estados Unidos, deja mal parado a presidentes como Hugo Chávez y el propio Nicolás Sarkozy cuyo papel de intermediación se ve desdibujado, por lo menos momentáneamente, pese a que los delegados Noel Saenz de Francia, y Jean Pierre Gontard de Suiza, se habían reunido recientemente con Alfonso Cano. Si de esos diálogos no se desprenden liberaciones inmediatas, hecho remoto dado que Ingrid era el eje central de negociación, su papel se diluirá rápidamente.
Y un quinto pero no menos importante punto sobre el que meditar: Colombia no puede sólo impregnarse de felicidad, eludiendo y olvidando otros problemas. Ahora seguramente por un buen par de meses se desviará la atención de la opinión pública sobre el caso de la parapolítica, la condena contra Yidis Medina, parlamentaria que reconoció haber sido sobornada para cambiar su voto sobre la reelección, los procesos contra los paramilitares que se fugaron a EU sin reparar a sus víctimas, el aumento de las zonas de coca cultivadas en el país por la errada política de fumigación del Plan Colombia, los desplazados, los refugiados, entre otros males que aquejan al país.
Esta liberación es una “señal de paz”, como señaló la misma Ingrid. Pero nuestra convulsionada sociedad todavía tiene otros libretos que poner en escena y resolver. Hay muchas historias inconclusas por las que hasta el mismo Oliver Stone se animaría a volver.




