Debe ser falta de garbanzos
José Ignacio se levantó muy temprano como era su costumbre. Pero, esta vez en lugar de ir a la cafetería a trabajar junto con sus hijos decidió ir a la Iglesia. Él era un buen católico.
Cuando Julia entró en automóvil esa misma mañana, en su mente jamás estuvo salir en las noticias y mucho menos que le mordieran un dedo, ella iba como de costumbre al supermercado.
Un estudio realizado en Jerusalén declara que el comer garbanzos produce una sensación de felicidad.
Julia llegó al supermercado al mismo tiempo que Marangely. Todavía dentro de sus carros y con rolos en la cabeza, ambas buscaban afanosamente algún parking disponible en el congestionado estacionamiento.
A eso de las 10:15, dice la noticia, la secretaria del la Iglesia le abrió la puerta a José Ignacio, quien entrando decidido se dirigió al altar de Nuestra Señora de Fátima. En su mano izquierda apretaba una carta que él mismo había escrito.
Los garbanzos tiene un aminoácido que a su vez produce serotonina, llamada la hormona del placer y también la hormona del humor. Comer garbanzos, produce felicidad.
El parking estaba lleno. Así que ambas féminas comenzaron a dar vueltas buscando un huequito. Y lo consiguieron. Ambas vieron un parking vacío y se dirigieron a él. Ambas cruzaron miradas de odio... Nadie les iba a quitar ese parking. En sus mentes sonó el anuncio que tiene por slogan: 'Porque yo me lo merezco'.
José Ignacio se arrodilló ante el altar. Estaba llorando. Sus negocios no iban bien, le decía a la virgen.
Curiosamente, el mismo tipo de aminoácido que tiene el garbanzo, es el que se emplea en la industria farmacéutica para hacer el popular antidepresivo Prozak.
Julia no recuerda si fue ella la que comenzó a insultar a Marangely o si fue la otra la que le dijo canto e !@%^!@, ese parking es mío. Yo lo vi primero!!!! Lo que si recuerda claramente es haber visto a Marangely sacando un bate de su carro. Todo sucedió en cámara lenta, dice. Las mujeres con rolos en la cabeza, comenzaron a forcejear y Julia llevó la peor parte. Terminó llena de moretones y abolladuras y un dedo mordido, como bien constató la policía.
Los israelíes y los árabes suelen consumir garbanzos diariamente en forma de humus, un alimento típico de su dieta.
La secretaria de la iglesia escuchó el ruido de una detonación que provenía del altar. Temió lo peor y no se equivocó. La dantesca escena adornaba el altar. Allí estaba José Ignacio, boca abajo en medio de un charco de sangre. En su mano derecha, sostenía un revolver calibre .38 y en su mano izquierda una carta pidiendo perdón a su familia.
¿Qué nos pasa Puerto Rico? ¿Será falta de garbanzos?
Lamentablemente estas historias están basadas en hechos reales:





